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ABC del cáñamo: Generalidades y legalidad en México

El aceite de cáñamo o hemp ha comenzado a causar sensación y sigue tomando fuerzas. Quizá hayas escuchado de sus muchos usos y beneficios sobre la salud, pero ¿qué es esta planta llamada cáñamo? ¿Realmente tiene propiedades terapéuticas? ¿Conoces cómo se relaciona con el cannabis y su actual legalidad en México?

Este artículo fue creado para orientar a profesionales de la salud y requiere conocimientos médicos para su lectura y comprensión. Si deseas leer una versión menos técnica de este artículo dirigido al público en general, haz clic aquí.

Popularmente se conocen algunas propiedades del cáñamo (también conocido como hemp por su nombre en inglés) para el bienestar y mejoría de la salud.

Estas nociones han sido reforzadas en fechas recientes por los productos como el aceite de cáñamo, cuya publicidad asegura que contienen cannabidiol (CBD), prometiendo ayudar con una amplia gama de síntomas y padecimientos. 

El problema empieza cuando la gente empieza a usar estos productos sin siquiera saber qué es el cáñamo, cuál es su relación con el cannabis, qué es el CBD; sin conocer su estatus legal en el territorio mexicano, y peor aún, para tratar enfermedades sin la adecuada asesoría y prescripción médica.

Por ello, comenzaremos por lo básico: explicarte qué es el cáñamo y cuál es actualmente su estatus legal en México hasta la fecha de esta publicación.

El cáñamo es una variedad del cannabis

El hemp o cáñamo es una variedad del género taxonómico Cannabis, siendo esta una planta herbácea de la familia Cannabaceae. Contiene gran variedad de cannabinoides, como el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD), que son los más importantes. Se consideran tres especies principales en este género: Cannabis sativa, Cannabis indica y Cannabis ruderalis. Como consecuencia de su prohibición, cultivo ilegal e hibridación intencional, en la actualidad existe una gran variedad genética en la forma de cepas que buscan aumentar la concentración de fitocannabinoides o controlar los efectos que brinda, por lo que en algunos casos es imposible distinguir a qué especie pertenecen los especímenes. [2,7]

La característica más conocida del cannabis es que las flores de la planta hembra están cubiertas por una resina que concentra la mayor cantidad de THC (el componente psicoactivo), al igual que otros cannabinoides.

En las plantas femeninas, los cannabinoides se concentran en la resina, aunque también se encuentran en menor cantidad en las hojas, tallos, semillas y raíces; en las plantas masculinas la presencia de cannabinoides es mucho menor. [7] 

El cannabis es también un producto agrícola muy versátil: es uno de los cultivos de más rápido crecimiento y se utiliza para producir más de 25,000 productos y subproductos, entre los que se encuentran: papel, textiles, cosméticos, medicamentos, pinturas, ropa, alimentos, materiales aislantes, etc. [2]

Lo que legalmente define al cannabis como cáñamo y no como marihuana es su contenido de THC.

Al cannabis se le denomina marihuana o cáñamo según el uso que se le dé, pero esta distinción está basada principalmente en la cantidad de THC y CBD que contiene la cepa. En otras palabras, no es la especie o subespecie lo que define al cáñamo, sino el porcentaje de THC y CBD que tiene la planta. Con base en esto, no hay otra cualidad que haga diferente al cáñamo del resto de las variedades existentes de cannabis.

El término “marihuana” generalmente hace referencia a las variedades que producen mayores cantidades del psicoactivo tetrahidrocannabinol. Estas plantas son utilizadas porque poseen altas concentraciones de THC (usualmente de 5 a 20 %) [2] pero no solo por sus propiedades psicotrópicas, sino también por sus beneficios medicinales como: reducción del dolor, modificación del estado anímico, modulación de los hábitos alimenticios y patrones del sueño, entre otros. [4,8]

El cáñamo destaca por sus múltiples usos industriales y por la ausencia de efectos psicoactivos, ya que cuenta con bajos niveles de THC y alta concentración de CBD. Este último ha demostrado tener efectos antipsicóticos, ansiolíticos y anticonvulsivantes, así como propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antieméticas, antitumorales, entre muchas otras. [8]

Un texto más enfocado sobre los beneficios del uso del THC y CBD se puede encontrar aquí. 

No cualquier aceite de cáñamo contiene suficiente CBD para brindar efectos benéficos pues la concentración de cannabidiol depende de muchos factores, incluyendo la forma de cultivo, cosecha, extracción y hasta el manejo del producto terminado, pues el CBD es termolábil y fotosensible.

Las autoridades de cada país son las que establecen el porcentaje máximo de THC permitido, suele ser menor al 1 %.

En resumen, aquello que determina si una planta de cannabis se puede catalogar como cáñamo es su contenido de THC. Son las autoridades de cada país las que establecen el porcentaje máximo de THC permitido, asegurándose de que quien lo consuma no experimentará efectos psicotrópicos. En Canadá, China, EE. UU. y la mayoría de los países europeos, la concentración máxima actual permitida legalmente para el cultivo de cannabis es del 0.3 % de THC, aunque hay países como Australia, Chile, Suiza y Uruguay que lo han fijado hasta en 1 % [4, 9].

Legalidad del cáñamo en México

En junio de 2017 se publicó la reforma a la Ley General de Salud (LGS) donde se reconocen los usos farmacéuticos e industriales del cannabis para que los pacientes con ciertos padecimientos y dolencias puedan acceder a ellos. En el Diario Oficial de la Federación (DOF), se lee lo siguiente [1]:

V.- Los productos que contengan derivados de la cannabis en concentraciones del 1 % o menores de THC y que tengan amplios usos industriales, podrán comercializarse, exportarse e importarse cumpliendo los requisitos establecidos en la regulación sanitaria.” 

“Cuarto. - La Secretaría de Salud tendrá 180 días a partir de la entrada en vigor del presente Decreto, para armonizar los reglamentos y normatividad en el uso terapéutico del TETRAHIDROCANNABINOL (…)”

En México la concentración máxima permitida de THC en productos que contengan derivados del cannabis es del 1 % o menos, esto de acuerdo con la reforma a la Ley General de Salud aprobada en junio de 2017. [5]

De esta forma, el Estado mexicano autorizó la comercialización y el desarrollo de productos derivados de la planta. Sin embargo, para que estas nuevas disposiciones pudieran llevarse a cabo, la Secretaría de Salud debía encargarse de la elaboración y publicación de un reglamento que indicase los parámetros analíticos, así como las reglas de comercialización, importación, y distribución del cannabis y sus derivados. 

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) omitió publicar este reglamento, y en su lugar anunció los “Lineamientos en Materia de Control Sanitario de la Cannabis y Derivados de la Misma” en octubre de 2018, y convocó a una rueda de prensa el 2 de noviembre de 2018 para anunciar los mismos. De la mano, anunció que otorgó una serie de registros sanitarios a 11 empresas.

En marzo de 2019, Cofepris revocó sus propios lineamientos al no haber seguido los procedimientos necesarios para la publicación del aún pendiente reglamento. También revocó las licencias que había emitido, y se comprometió a emitir un reglamento funcional que pudiera llevar a cabo lo dispuesto en la reforma de 2017 a la LGS, y hasta la creación de este artículo (finales de enero de 2020) no ha publicado uno nuevo. [3,5]

El plazo legal para tener un reglamento venció hace casi dos años. El 14 de agosto de 2019, la Suprema Corte otorgó un amparo que obliga a la Secretaría de Salud a expedir el reglamento para el uso medicinal del cannabis en un plazo de 90 días hábiles, que comenzaron a correr a partir del 30 de septiembre del año pasado y que culminan en febrero de 2020 1.

1 De acuerdo con la sentencia que resuelve el amparo 57/2019, a cargo del Ministro Eduardo Medina Mora, se obliga a la Secretaría de Salud y a Cofepris a emitir los reglamentos en un plazo de 90 días hábiles, el 10 de febrero de 2020. Por otra parte, de acuerdo con el comunicado No. 115/2019 de la Suprema Corte, publicado el 14 de agosto de 2019, el plazo otorgado es de 180 días hábiles, los cuales concluirían durante el mes de julio.

Sin reglamento ¿cuál es la legalidad de los productos derivados del cáñamo?

La situación actual del cáñamo y de los productos que contienen CBD en México es compleja. El estigma alrededor de la planta, la poca veracidad de la información disponible, el mercado negro, así como la falta de conocimiento acerca de las muchas aplicaciones del cáñamo sobre la salud humana y animal han propiciado un clima adverso para que este campo de la medicina se desarrolle de manera adecuada.

A nivel federal existe una ley (LGS) que protege a los pacientes que utilizan derivados del cannabis en sus tratamientos, pero al mismo tiempo, la falta de un reglamento limita el derecho que tienen los mexicanos para garantizar el acceso a la salud.

Con base en las leyes mexicanas vigentes, tanto los productos derivados del cáñamo (con contenido menor a 1 % de THC) como su comercialización y utilización son legales.

Bajo estos supuestos, el uso de, por ejemplo, aceite de cáñamo con CBD por motivos medicinales está permitido, pero el paciente estaría entrando en un área gris respecto a la legalidad e inocuidad del producto que usa, porque seguirían siendo prohibidas las maneras de conseguirlo dado que ninguna autoridad mexicana está asumiendo el control de calidad y seguridad de los productos. 

Por estos motivos, si un paciente obtiene acceso a productos de CBD en el mercado ilegal, no es posible asegurar que su uso no cause ningún tipo de problema como intoxicaciones por metales pesados o pesticidas, por ejemplo. 

Mientras no existan los lineamientos emitidos por la Cofepris en los que se indiquen los parámetros analíticos, así como las reglas de comercialización, importación y distribución de los derivados del cannabis, es probable que cualquier producto que esté a la venta dentro del territorio mexicano actualmente no cuente con permisos sanitarios ni certificados emitidos por instituciones gubernamentales que los regulen y avalen su calidad. [6]

Al no existir parámetros analíticos en el territorio nacional, es imposible saber qué contienen o si son seguros los productos que se están comercializando actualmente en México, sin olvidar que además es un mercado ilegal. 

Por el momento en México no se cuenta con ningún tipo de permiso para la legal comercialización de dichos productos y no existen laboratorios que realicen los análisis correspondientes para hacer una medición de cannabinoides. Los productos que se encuentran actualmente en el mercado pueden ni siquiera contener CBD y en algunos casos, quizá contengan altas concentraciones de pesticidas y metales pesados, poniendo en riesgo la salud de quienes los consuman. Para saber más respecto a la importancia de saber la procedencia y proceso de manufactura de los productos que se consumen y comercializan, da clic aquí.

Un producto que ya está propiciando el comercio fraudulento con esquemas piramidales es el aceite de cáñamo, además de que no se conoce qué contienen realmente estos productos.

En conclusión, es de suma importancia conocer los riesgos potenciales que este mercado gris o negro puede ocasionar en la salud pública del país, además del perjuicio que esto podría causar al naciente mercado legal y a la percepción pública sobre el cannabis. La legalidad de los mercados de cannabis en otros países ha demostrado ser generadora de ingresos públicos y empleos, los ejemplos internacionales dan cuenta de que la formalidad de la industria cannábica beneficia al sector público y privado, además de que protege a los consumidores y asegura su estatus como ciudadanos al proteger su derecho a la salud y libre desarrollo de la personalidad.

Palabras clave

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Referencias

[1] Diario Oficial de la Federación. (19 de junio de 2017). DECRETO por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley General de Salud y del Código Penal Federal. 

[2] Fassio, A., Rodríguez, M. J., Ceretta, S. (2013). Cáñamo (Cannabis sativa L.). INIA. Boletín de Divulgación N.º 103.

[3] González, L. (2019). Cofepris revoca lineamientos para comercializar derivados de cannabis. El Economista. Recuperado de <https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Cofepris-revoca-lineamientos-para-comercializar-derivados-de-cannabis-20190327-0169.html>, última consulta el 28 de enero de 2020.

[4] Ibarra, M. (2016). Cáñamo en Uruguay. Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca. International Drug Policy Consortium. Guía Sobre Política de Drogas. 3ra ed.

[5] Ican. (2019). ¿Dónde se encuentra México actualmente en el tema de Cannabis? Recuperado de <https://ican.mx/donde-se-encuentra-mexico-actualmente-en-el-tema-de-cannabis/>, última consulta el 28 de enero de 2020.

[6] Ican. (2019). ¿Es legal comprar productos que contengan cannabis en México? Recuperado de <https://ican.mx/es-legal-comprar-productos-que-contengan-cannabis-en-mexico/>, última consulta el 28 de enero de 2020.

[7] Nieblas, G. (2012). La siembra de cannabis en México y alternativas para el desarrollo. Tesis de licenciatura. UNAM.

[8] Ramos, J. (2017). Efectos terapéuticos de los cannabinoides. Instituto Universitario de Investigación Neuroquímica, Universidad Complutense de Madrid. Recuperado de <http://www.seic.es/wp-content/uploads/2013/10/EFECTOS-TERAP%C3%89UTICOS-DE-LOS-CANNABINOIDES.pdf>, última consulta el 28 de enero de 2020.

[9] UNODC (2010). Métodos recomendados para la identificación y el análisis del cannabis y los productos del cannabis. Manual para uso de los laboratorios nacionales de estupefacientes. Recuperado de <https://www.unodc.org/documents/scientific/Cannabis_manual-Sp.pdf>, última consulta el 28 de enero de 2020