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El cannabis: la criminalización a comunidades negras y latinas

Fecha de publicación: 20 de julio de 2020

Por: Ana Flores

Tesista por parte de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM). Líneas de investigación: Feminismo(s), regulación de los medios audiovisuales a nivel regional, derecho a la comunicación, ciberactivismos.

El racismo no es un concepto nuevo, desafortunadamente el paso del tiempo no ha erradicado este tipo de ideas supremacistas.  En las décadas de 1920 y 1930 se intensificó la discriminación de las minorías étnicas y se les relacionó con el consumo de marihuana como supuesta causa de violencia e inseguridad, comenzando así el prohibicionismo…

“El cannabis es político” expresa Amara Barnes en su artículo Here’s how to start fixing racism in cannabis industry.

La historia de la prohibición del cannabis es, más que un argumento científico, la consecuencia de la estigmatización de las minorías étnicas en Estados Unidos. Aunque el uso del cannabis ha tenido avances significativos los últimos años, la industria emergente no ha incluido satisfactoriamente a los grupos vulnerados por la persecución y violencia que ha causado la guerra contra las drogas.

Para reflexionar sobre las protestas Black Lives Matter (“las vidas de personas negras son importantes”) ocurridas el mes pasado tras el lamentable asesinato del afroestadounidense, George Floyd, a manos de un oficial de policía en Minneapolis Estados Unidos, el equipo de ICAN hace un breve recuento histórico sobre la violencia ejercida contra las comunidades negras y latinas por el consumo, posesión, producción y distribución del cannabis. ¿Sabes por qué el término “Marihuana” está vinculado al racismo? Te lo explicamos a continuación:

Década de 1930: comienza la prohibición racista

La prohibición del cannabis está ligada a la discriminación racial estadounidense desde inicios del siglo XX. En los años 30, la colaboración entre los medios de comunicación (predominantemente la prensa escrita) y las autoridades federales resultó en un discurso social e institucional lleno de racismo que relacionaba el concepto del consumo de cannabis de las poblaciones negras y latinas con un sentimiento antiinmigrante, racista y xenófobo. Evandro Piza Duarte y Felipe da Silva Freitas lo describen como “una retórica basada en valores morales que negó las [culturas] de diferentes sociedades”. [2]

Bajo la “promesa de proteger y salvaguardar la integridad de las juventudes [blancas]”, el gobierno de los Estados Unidos utilizó la política prohibicionista de cannabis para criminalizar la llegada de 459,287 mexicanos. [2]

Durante los mandatos presidenciales de Herbert Hoover, Franklin D. Roosvelt y Harry S. Truman, se insistió en sustituir el término “cannabis” por “marihuana” para enfatizar el sentido “extranjero” como “… un mal ajeno a los orígenes americanos”. “Se trata de una importación oriental”, acusaron los periódicos y programas radiofónicos de mayor alcance nacional de aquel momento. 

Una de las figuras claves en este discurso de odio sobre el cannabis fue Harry Jacob Anslinger, entonces comisionado de la Oficina Federal de Narcóticos (Federal Bureau of Narcotics). Para Anslinger y sus colaboradores avocados al racismo, la construcción y difusión de conceptos como “locoweed” [3] —para hablar del cannabis usado por mexicanos “un loco narcótico y destructor de cuerpo, mente y alma”—, fueron efectivos porque dieron respaldo a sus declaraciones públicas en el Congreso para privilegiar una política de drogas sostenida en el discurso racista: The Marihuana Tax Act (1937). A continuación, una de las declaraciones más documentadas:

Ojalá pudiera mostrarles lo que un pequeño cigarro de marihuana puede causar en uno de nuestros residentes degenerados de habla hispana. Y ese es realmente el problema: gran parte de nuestra población está compuesta por personas de habla hispana, de las cuales, la mayoría es mentalmente inferior por sus condiciones raciales y sociales.

Cannabis en la posguerra de EE. UU. 

El fuerte patriotismo norteamericano de la posguerra sumado a la narrativa anti-cannabis resaltó que el consumo, la producción y distribución eran las principales causales “de perversión sexual y religiosa”.

En múltiples ocasiones, funcionarios locales y federales afirmaron que “la marihuana estaba haciendo que los negros y latinos olvidaran su lugar en la sociedad, pues corrompían a las mujeres blancas”. [5] 

Los distintos medios de comunicación señalaron a los consumidores de cannabis como potenciales y principales perpetradores de delitos sexuales:

De los 100,000 fumadores de marihuana, la mayoría son negros, hispanos, filipinos y figuras de entretenimiento. Su música satánica (jazz y swing) es el resultado de su consumo (...)

Durante la Guerra Fría, el manejo político sobre el cannabis dejó muy claro el racismo gubernamental en el que se basaba la guerra contra las drogas. Mientras miembros de la Comisión Nacional de Marihuana y Abuso de Drogas argumentaban que el consumo de cannabis por parte de universitarios blancos y de clases acomodadas “no podía ser criminalizado” ni “castigado mediante herramientas tan duras”, [6] el consumo en jóvenes negros derivaba en linchamientos.  

De acuerdo con cifras de Business Insider y The New York Times, las comunidades negra y latina tenían ocho veces más probabilidades de ser encarceladas por motivos relacionados con el cannabis. Tras el aumento significativo de detenciones durante la administración de Ronald Reagan, [7] en 1994 John Ehrlichman (ex asesor de Richard Nixon) declaró: [8]

¿Quieres saber de qué se trataba realmente? La campaña de Nixon en 1968 y su permanencia en la Casa Blanca tenían dos enemigos: los izquierdistas contra la guerra y los negros... Sabíamos que no podíamos legalizar estar en contra de la guerra o ser negros, pero -al lograr que el público asociara a los hippies con la heroína y luego criminalizara a ambos fuertemente- podíamos alterar esas comunidades. Teníamos la oportunidad de arrestar a sus líderes, allanar sus hogares, interrumpir sus reuniones y vilipendiarlos noche tras noche en los noticiarios nocturnos, ¿sabíamos que estábamos mintiendo sobre las drogas? Por supuesto que sí. 

La guerra contra las drogas es en realidad una guerra contra la gente

En su ponencia “Drogas: Legalizar para respetar los Derechos Humanos”, la jueza y autora María Lúcia Karam (2015) declaró: [9]

La guerra contra las drogas no es en realidad contra las drogas, sino contra la gente; contra productores y distribuidores... Los objetivos principales son los más vulnerables. Los enemigos de la guerra contra las drogas son los pobres y los no blancos. 

Conforme a información recabada por el periodista y escritor Ta-Nehisi Coates, en el año 2000 más de un millón de niños negros tenían a un padre en prisión por posesión de cannabis. Para 2017 y 2018, la estadística volvió a reflejar el racismo institucional:

  • Al menos el 90 % de las detenciones en Nueva York por consumo de cannabis estuvo representada por afrodescendientes y latinos. Los arrestos se sustentaron en el control y la criminalización de estos grupos. 
  • Desde 2009, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha recalcado que los gobiernos han actuado de una forma poco eficaz ante la discriminación racial; destacan que este racismo se manifiesta en conceptos como las disparidades en el procesamiento y encarcelamiento. [10]
  • Estados como Nevada y Colorado prohíben que las personas que hayan sido procesadas penalmente por motivos relacionados con el cannabis participen en licitaciones (lo que se conoce como felony ban).
  • Al no ser aceptados como candidatos a programas y tratamientos médicos con CBD, negros y latinos ven socavado su derecho al acceso a la salud, ya que se ven obligados a recurrir a productos cuya procedencia es dudosa. 

Para avanzar no basta detener el racismo, es necesario incorporar el concepto de equidad

Gran parte de los activistas que luchan por la despenalización del consumo, producción y distribución del cannabis han reiterado la importancia que tiene la reparación de daños. Aunque si bien, como menciona Cat Packer (directora ejecutiva del Departamento de Regulación del Cannabis en Los Ángeles), no hay nada que repare la criminalización y el arresto selectivo, es fundamental que la industria del cannabis no pase por alto las necesidades y demandas de las comunidades negras y latinas. En palabras de Adam Vine (fundador de la organización Cage Free Cannabis) “el Green Bloom debe insistir en la erradicación de la violencia en las políticas de drogas. De lo contrario, la legalización solo será un robo”.

Incluso hoy, en regiones donde la industria cannábica se encuentra en desarrollo y crecimiento, es difícil encontrar a representantes de identidades negras y latinas en cargos administrativos. De acuerdo con encuestas realizadas por Marijuana Business Daily en 2017 y Department of Excise and Licenses en 2020, la discriminación racial en el sector legal del cannabis no solo está ligada a la inequidad en los puestos ejecutivos, mismos que son ocupados por hombres blancos en un 75 % y 81 %. [1] 

Red de Médicos

Parte de los esfuerzos de ICAN incluyen articular una Red de Médicos capacitados en el uso y prescripción de cannabis medicinal para pacientes en México. Te invitamos a conocer nuestros Directorios de Médicos y de Veterinarios.

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Referencias

[1] Barnes, A. (2020) Here’s how to start fixing racism in cannabis dispensaries. Leafly. Recuperado de <sitio web>, última consulta 13 de julio de 2020. 

[2] Piza, E. y Da Silva, F. (2019). “Racism and drug policy: criminal control and the management of Black bodies by the Brazilian State” en The War on Drugs and the Global Colour Line. Disponible en <sitio web>, última consulta 13 de julio de 2020.

[3] Holman, M. y White, K. (2012) “Marijuana Prohibition in California: Racial Prejudice and Selective-Arrest” en Race, Gender & Class, Vol.19, No. 3, 75-92 pp. Disponible en <sitio web>, última consulta 13 de julio de 2020.

[4] Waxman, O. (2019). The Surprising Link Between U.S. Marijuana Law and the History of Immigration. TIME. Recuperado de <sitio web>, última consulta 13 de julio de 2020

[5] Staples, B. (2014). The Federal Marijuana Ban Is Rooted in Myth and Xenophobia. The New York Times. Recuperado de <sitio web>, última consulta 13 de julio de 2020.

[6] Pagano, A. (2018). How racism contributed to marijuana prohibition. Business Insider. Recuperado de <sitio web>, última consulta 13 de julio de 2020

[7] Avins, J. (2019). In the age of luxury cannabis, it’s time to talk about the Drug War reparations. QUARTZ. Recuperado de <sitio web>, última consulta 13 de julio de 2020.

[8] Baum, D. (2016). Legalize It All. Harper’s Magazine. Recuperado de <sitio web>, última consulta 13 de julio de 2020.

[9] Karam, L. (2015). “Drogas: Legalizar para respeitar os Direitos Humanos”. Seminario Reduçao de Danos: Saúde, Justiça e Direitos Humanos. Recuperado de <sitio web>, última consulta 13 de julio de 2020

[10] United Nations Human Rights (14 de marzo de 2019). Fight against world drug problem must address unjust impact on people of African descent, say UN experts. Recuperado de <sitio web>, última consulta 13 de julio de 2020.