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El THC y su potencial terapéutico

Fecha de publicación: 10 de agosto de 2020

Por MVZ Kevin Antonio Cárdenas Noriega

Tesista de Maestría en Ciencia Animal en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (UANL). Líneas de investigación: Cannabis y la modulación de la Endocannabinoidoma (eCBoma).

El CBD y el THC son los dos principales principales fitocannabinoides en la planta de cannabis. El THC es el principal responsable de la sensación de high de la marihuana, sin embargo, tiene gran potencial como tratamiento de diversas enfermedades.

El THC es el cannabinoide más estudiado de la planta, además de ser el principal responsable de los efectos psicotrópicos de la flor de cannabis. [5] Éste fitocannabinoide se deriva del ácido Delta 9-tetrahidrocannabinólico (THCA). [16] Al aplicar calor o dejar pasar el tiempo, el THCA pierde un grupo carboxilo (proceso conocido como descarboxilación), formando el THC. 

El THCA no es psicoactivo, la descarboxilación es la que le confiere dicho efecto al THC.

Un poco de historia

No siempre supimos de la existencia del THC ¿Cuándo se sintetizó por primera vez?

Los hermanos T. y H. Smith realizaron las primeras investigaciones formales sobre las propiedades psicoactivas del cannabis en 1857. Sin embargo, la estructura química del THC se elucidó y se sintetizó parcialmente más de un siglo después. En 1964, Gaoni y Mechoulam lo denominaron Δ1- 3,4-trans-tetrahidrocannabinol. [10] 

Ante la pregunta “¿cómo interactúa el THC con el organismo?, se realizaron más investigaciones y se descubrieron los receptores cannabinoides o CBRs, luego los endocannabinoides y finalmente el sistema endocannabinoide o SEC. [9, 18] 

El CBD y el THC son los cannabinoides más abundantes y mejor conocidos de la planta del cannabis, pero el THC suele considerarse una ‘droga’ por sus efectos psicoactivos. No obstante, tiene una gran variedad de aplicaciones medicinales. 

El THC puede ayudar con…

El THC es un agonista de los receptores CB1 y CB2, y la interacción con CB1 es lo que le otorga efectos psicoactivos. Al activar los CBRs, el THC puede ejercer sus efectos sobre numerosas actividades fisiológicas, regulando: [4,13,22]

El CBD y el THC pueden ejercer efectos benéficos sobre el sistema inmune. Estudios in vitro han reportado la presencia de receptores CB1 en linfocitos T humanos.

A su vez, se ha reportado que el tratamiento con THC induce cambios en las citocinas, que son compuestos asociados a la inflamación.

El THC reduce las citocinas de la respuesta pro-inflamatoria (respuesta Th1) y aumenta las citocinas antinflamatorias de la respuesta Th2, como la IL-4. [14]

El THC ha sido puesto a prueba en diferentes modelos preclínicos y clínicos de inflamación y dolor con resultados diversos. En un estudio en el que se utilizaron extractos crudos de THC, CBD y CBN (cannabinol) sobre un modelo de edema de pata por inflamación aguda en rata se reportó que el THC es 80 veces más potente que la aspirina y dos veces más potente que la hidrocortisona. [23] 

Pero también hay desventajas

Las propiedades psicoactivas del THC sobre el sistema nervioso central son consideradas efectos no deseados. Entre estos se encuentran: [3,5]

  • efectos ansiogénicos (por ejemplo, paranoia), 
  • problemas de memoria a corto plazo, 
  • distorsión de la percepción del tiempo, 
  • latido cardiaco acelerado,
  • baja presión sanguínea, etc. 

Se ha reportado que la administración a largo plazo de THC produce tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia. La dependencia ocurre aproximadamente en un 10 % de los usuarios de cannabis. Cabe resaltar que este porcentaje es menor al reportado en el consumo de tabaco, alcohol, cocaína y heroína. Además, hasta la fecha no se han reportado muertes atribuidas solamente al consumo de marihuana. [1] 

Algunos estudios han demostrado que la tolerancia ocurre cuando existe una exposición prolongada y repetida al THC, y las células responden disminuyendo el número de sus receptores CB1. Las células también pueden aumentar estos receptores bajo otras condiciones. [15] 

Una buena noticia es que otros compuestos producidos por la planta pueden disminuir los efectos no deseados del THC. [7] Estos incluyen a los terpenos, que interactúan con los fitocannabinoides o incluso con otros terpenos, [16] generando el llamado “efecto séquito” o entourage effect. El efecto séquito se refiere a la sinergia o potenciación que se crea entre todos los compuestos de la planta y que hace los efectos farmacológicos sean mejores y más potentes. [24]

THC y dolor

El uso medicinal del cannabis ha sido ampliamente revisado, sin embargo, su uso clínico se ha visto limitado parcialmente debido al índice terapéutico tan estrecho del THC. [21]

Weber y colaboradores (2009), emplearon THC en dolor crónico central neuropático y reportaron una disminución del uso de otros analgésicos. En general, los pacientes reportaron disminución de la intensidad del dolor, mejor humor y calidad de vida, y una disminución de la medicación con opioides.

No obstante, no todos los individuos respondieron al tratamiento con THC y un 25 % de los individuos se retiraron del experimento por diferentes razones. 

Contrario a lo reportado por algunos autores, en un estudio en pacientes con dolor crónico abdominal de fase 2 controlado con placebo, el THC no mostró disminuir el dolor de manera significativa al compararlo con el placebo. Los autores sugirieron que los efectos analgésicos del THC pudieran atribuirse principalmente a un efecto modulador afectivo y cognitivo que lleva a la reducción de la molestia y del dolor. [8]

En conclusión

Numerosos estudios que han utilizado cannabis medicinal han reportado una mejor respuesta cuando se utilizan extractos con espectro amplio o completo que además de CBD y/o THC incluyan otros cannabinoides y otras moléculas como los terpenos. 

Con base en estudios realizados solo con THC está claro que aún falta investigación para determinar si el THC es la terapia de elección en todos los casos de dolor o inflamación. El THC es una sustancia relativamente segura al ser comparada con analgésicos y antiinflamatorios. Sin embargo, aún se requieren estudios que puedan elucidar los mecanismos moleculares por los cuales ejerce sus efectos. 

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Referencias:

[1] Ahmed, W., y Katz, S. (2016). Therapeutic use of cannabis in inflammatory bowel disease. Gastroenterology and Hepatology, 12(11), 668–679.

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[3] Atakan, Z. (2012). Cannabis, a complex plant: Different compounds and different effects on individuals. Therapeutic Advances in Psychopharmacology, 2(6), 241–254. https://doi.org/10.1177/2045125312457586

[4] Bielawiec, P., Harasim-Symbor, E., y Chabowski, A. (2020). Phytocannabinoids: Useful Drugs for the Treatment of Obesity? Special Focus on Cannabidiol. Frontiers in Endocrinology, 11(March), 1–11. https://doi.org/10.3389/fendo.2020.00114

[5] Bitencourt, R. M., y Takahashi, R. N. (2018). Cannabidiol as a therapeutic alternative for post-traumatic stress disorder: From bench research to confirmation in human trials. Frontiers in Neuroscience, 12(JUL), 1–10. https://doi.org/10.3389/fnins.2018.00502

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[14] Kaplan, B. L. F. (2013). The role of CB1 in immune modulation by cannabinoids. Pharmacology and Therapeutics, 137(3), 365–374. https://doi.org/10.1016/j.pharmthera.2012.12.004

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[23] Zurier, R. B., y Burstein, S. H. (2016). Cannabinoids, inflammation, and fibrosis. FASEB Journal, 30(11), 3682–3689. https://doi.org/10.1096/fj.201600646R

[24] ICAN, (2020). Full spectrum, CBD isolate… ¿cuáles son sus diferencias?. Recuperado de <sitio web>, última consulta 29 de julio de 2020.